“Soy celíaco: ¿puedo comulgar?”. Sacerdote católico aclara este delicado tema | Padre Sam

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“Soy celíaco: ¿puedo comulgar?”. Sacerdote católico aclara este delicado tema | Padre Sam

El Padre Sam ha grabado un nuevo vídeo tratando el tema de la comunión de las personas que padecen la enfermedad celíaca, a saber, las personas que no toleran el gluten (proteína que se encuentra en el trigo, del cuál se hacen las hostias). La temática la desarrolla en 6 puntos concretos.

Comienza aclarando qué es la enfermedad celíaca (1), continúa mencionando datos sobre el gluten (2), posteriormente desenmascara la confusión que se ha dado (la tergiversación de los medios de comunicación) a partir de una Carta circular que la Santa Sede emitió en donde se ha malinterpretado o exagerado la frase “las hostias sin gluten son materia inválida para la Eucaristía” (3).

En el cuarto punto (4), el Padre Sam aclara que no se trata de nada nuevo, sino más bien es recordar la doctrina ya expuesta en el Código de Derecho canónico (c. 924), en la Redemptionis Sacramentum (319-323) y en otra carta circular de la Congregación para la Doctrina de la fe del 24 de julio del 2003. Posteriormente, el padre da razones del por qué la Iglesia enfatiza tanto en que sea pan de trigo y vivno de uva (5).

Como conclusión, el padre Sam menciona 3 opciones para comulgar para la persona celíaca:

  1. Que comulgue con una hostia con la mínima cantidad de gluten, que no le afecte a su enfermedad, pero que tampoco cambie la materia de la hostia (pan de trigo).
  2. Que comulgue bajo una sola especie, el vino. 
  3. Si no tolera el alcohol, se permite la utilización del mosto para comulgar. 

Acá el vídeo completo, que vale la pena ver:

4 Comments

  1. Mariana Maguire dice:

    Me sorprende su comentario, Padre Sam. El celíaco no puede probar nada que tenga el más mínimo rastro de gluten, por. Lo tanto no existe ninguna baja cantidad de gluten que no afecte gravemente a la enfermedad. Tampoco pueden tomar el vino porque a causa de la conmixtión se ha disuelto una porción de la hostia del celebrante en dicho vino, pr lo tanto sí efectivamente existe una excomunión de facto de todos los celíacos.

  2. luis Calderon dice:

    Cuando veo temas como este me pregunto si somos Católicos de verdad. Si de verdad los laicos creemos lo que enseña la iglesia y si también los Sacerdotes que administran la Iglesia lo creen.
    ¿De que estamos hablando?, de términos médicos, de alergias, intolerancias, Gluten Free…
    Lo lamento por la personas que tienen este grave padecimiento. Pero tal preocupación es simple falta de Fe y de discernimiento.

    Así que la base de nuestra liturgia, de nuestra Adoración son sólo palabras bonitas y simbólicas solamente. Como dicen los protestantes y todos los que tienen su propias ideas e interpretaciones de la voluntad de Dios. Acaso no dicen que la iglesia vive por y para la Eucaristía.
    Pues no parece en lo más mínimo, por eso es que muchos protestantes les gusta meterse en foros y páginas católicas, sólo para ver a quien confunden.
    Seguro que ven no creemos en lo que decimos creer.
    A menudo nuestra Fe no se ve por ninguna parte.

    Por que nos preocupamos si la hostia tiene gluten o no. ¿Queremos una hostia Gluten Free…?
    Es acaso la Eucaristía es un alimento cualquiera, no es acaso el Pan vivo bajado el cielo.
    No se dice algo parecido: “ sabe a pan, pero no es pan; Sabe a vino, pero no es vino; es el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús.
    No es hasta el momento de la consagración una simple hostia, pero luego no es ésta convertida por el Señor Cristo Jesús mismo en su Cuerpo y su Sangre.
    No fue Él que dijo: “26. Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» 27. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, 28. porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.”
    Mateo, 26 – ¿El Señor Jesús aquí está hablando simbólicamente.?
    Si de verdad creemos que lo que comemos es el Cuerpo y la sangre del Señor Jesús, no tendríamos que preocuparnos de sufrir un ataque, pues esa hostia aunque sepa a pan ya no lo es… o al menos eso se supone que nos dice la Fe que decimos profesar.
    “17. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, 18. agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.» 19. Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.”
    Marcos, 16 –
    Si tenemos Fe aunque bebamos veneno no moriremos prometió el Señor, mas aun si lo que comemos y bebemos no es una hostia con gluten o vino con trazas de hostia, es su Cuerpo y Sangre… por amor a Dios.
    Así también San Pablo nos dijo: “Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. 28. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. 29. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo. 30. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y mueren no pocos.”
    I Corintios, 11 –

    Si una persona que tiene este grave padecimiento, se acerca a recibir una hostia con gluten sin discernir lo que esta poniendo en su boca, seguro no le ira nada bien… del hospital a la presencia del Señor, y que mejor manera de morir…
    Sin embargo si esta misma persona se acerca a recibir al Señor Jesús en su Cuerpo y su Sangre y tiene la total certeza y la Fe, Fe que todo lo puede Cristo Jesús, de que esa ya no es una hostia, sino el Pan Vivo bajado del Cielo.
    Si su palabra nos da vida, más su Cuerpo y su Sangre nos da vida y nos sana y si esa mujer se acerco son Fe y tocó sólo el fleco de su manto y quedo sana imagina tanta gracia tenemos nosotros al recibirlo en nuestros cuerpo a la Vida misma…
    Las cosas serían mejores si de verdad creyéramos, y sólo aparentáramos que creemos.
    Esto no son palabras bonitas sino verdades de Fe, si Cristo Jesús no es lo que comemos y bebemos en la misa, si el Sacrificio del Señor que se repite en cada celebración no es más que un mero simbolo. Entonces hasta ahí llego nuestra Fe y nuestra esperanza y todo está perdido.
    Señor aumenta nuestra Fe…

  3. José Luis Rodríguez dice:

    En un todo de acuerdo con Luis Calderón. Y me permito corroborar y agregar: toda vez que la hostia es inicialmente un panecillo, tiene gluten. Pero, al actuar la Gracia Divina, ese panecillo deja de ser tal y es Cuerpo y Sangre de Cristo, es Jesús mismo. Cómo entonces puede hacer mal a un celíaco algo que no tiene gluten? Y más aún: cómo puede dañar nuestra salud alguien que ha dado la vida por nosotros? En el altar hay copones con Cuerpo y Sangre de Cristo que hace bien y copones con Cuerpo y Sangre de Cristo que hace mal?
    Y qué hay de las hostias sangrantes? Son mudos testigos del Amor y la fidelidad de Dios y, sin embargo, gritan la verdad más grande del universo: la Eucaristía es Jesús!!
    En todos los casos modernos de hostias sangrantes, estas han sido analizadas y siempre el resultado ha sido el mismo: la carne es tejido del miocardio, la sangre es del grupo AB(+) y, ambos, tejido y sangre, son de una persona viva. Pero jamás se ha encontrado rastro o vestigio alguno de otra cosa que no sea carne o sangre: no hay harina de ningún tipo, conservantes… o gluten.
    Y si estos argumentos no son suficientes, podemos analizar otros que nos ofrece la Palabra de Dios. Veamos.
    En Lc 8: 43-48 Jesús cura a una mujer que padece hemorragias. Cuando ella toca su manto, Jesús dice “Quien ME tocó?” aún cuando ella solamente ha tocado su manto.
    Otro ejemplo: en Mc 7: 33-35 Jesús cura al sordomudo. Además de poner sus dedos en las orejas, pone su saliva en la lengua del hombre sin habla.
    Un ejemplo más: en Jn 9: 5-7 Jesús sana al ciego. Una vez más Jesús usa su saliva; hace barro con ella y lo pone en los ojos del ciego que, luego de lavarse, puede ver con claridad.
    En los dos casos de las curaciones de los hombres hay un elemento común: Jesús usa un elemento muy íntimo para obrar los milagros: su saliva.
    Y también en ambos casos los efectos de la curación van más allá de solo hablar o ver. En el caso del sordomudo dice la Palabra, “…comenzó a hablar correctamente”. Como sabemos, un sordomudo es mudo porque no aprende a hablar porque no oye. Sin embargo, este hombre no necesitó aprender a hablar, sino que “…comenzó a hablar correctamente”.
    En el caso del ciego, además de poder empezar a ver con claridad, adquirió cierta elocuencia y refuta las acusaciones de los fariseos contra Jesús como podemos ver en Jn 9: 30-33.
    En el primer caso, el de la hemorroísa, Jesús nota que lo tocan cuando lo que ha tocado la mujer es su manto.
    Qué elemento une a estros tres casos? Que Jesús, entre sus innumerables capacidades, tiene una que es la de hacerse uno con lo que le rodea. Solo así un sordomudo luego de ser curado puede comenzar a hablar correctamente sin necesidad de aprender; un ciego, luego de ser curado y ver con claridad adquiere la suficiente elocuencia para discutir acertadamente con los fariseos y en el último caso, Jesús y su manto son, evidentemente, uno solo.
    De la misma manera Jesús, al hacerse presente en la Eucaristía, no deja lugar para otra cosa que no sea Él. Toda la Eucaristía es Él sin más acompañamiento que del Amor y de la Misericordia de nuestro Buen Padre Dios.
    Para terminar les dejo lo siguiente: lean los Artículos 2, 3 y 4 de la Parte III de la Suma Teológica escrita por Santo Tomás de Aquino y que sea para mayor Gloria de Dios.

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