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10 cosas que caracterizaron al Padre Pío | Padre Sam

San Pío de Pietrelcina, conocido como “Padre Pío”, “el sacerdote de los estigmas”, nació en Forgione (Italia) el 25 de mayo de 1887, falleció el 23 de septiembre de 1968 y fue canonizado por San Juan Pablo II el 16 de junio del 2002. Él es un santo profundamente amado por nuestra Santa Iglesia. Es de pleno conocimiento que, Padre Pío, fue un hombre plenamente entregado a Dios en su ministerio Sacerdotal, a tal grado que Jesús le concedió vivir en carne propia su Pasión y sufrimiento, a través de los estigmas. Padre Pío es un santo que puede ayudarnos a vivir una vida más santa. Para ello, te traigo 10 características de Padre Pío que puedes hacerlas tuyas, pidiendo su intercesión.

  1. Amante de la vida sacramental

Se sabe que el Padre Pío vivía al máximo la Santa Eucaristía. Él decía “El mundo puede existir sin el sol, pero no puede existir sin la Misa”. De igual manera, según sus biografías, el padre Pío podía pasar hasta más de 12 horas en el confesionario puesto que él aseguraba que “La confesión es el baño del alma”. Sin duda esto nos debe invitar a cuestionarnos: ¿cómo vives tu vida sacramental?

  1. Apasionado por la vida de oración

El Padre Pío desde pequeño mostró una profunda vida de oración. Según su biografía, él, siendo pequeño, tuvo apariciones del Sagrado Corazón de Jesús y la Santísima Virgen. Él creía firmemente que “la oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios”.  Él siempre invitaba a quien encontraba: “Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración”. Padre Pío nos enseña que, a pesar de las pruebas, nuestra oración debe ser fuente de confianza y paz en el Señor. ¿Cómo está tu vida de oración?

  1. Fiel seguidor de la Iglesia

El Padre Pío es un sacerdote que nos puede enseñar a ser fieles a las enseñanzas de la Santa Iglesia. A pesar que, a causa de sus estigmas, fue asediado y cuestionado por las mismas autoridades de la Iglesia, él nunca renegó de dichos cuestionamientos o dudas provenientes de la Santa Sede y/o de sus hermanos frailes; él siempre se mantuvo fiel, a ejemplo de San Francisco de Asís, aportando sus oraciones y sacrificios para la santificación de la Madre Iglesia. Nosotros podemos pedirle hoy al Padre Pío que nos enseñe a amar más a nuestra Iglesia, que recemos incansablemente por ella y por todos los sacerdotes. ¿Te animas a rezar por tu Iglesia?

  1. Devoto a la Santísima Virgen

Padre Pío era un sacerdote mariano por excelencia. Desde pequeño, según sus biografías, él podía ver a la Virgen María. En diversas cartas dirigidas a sus hijas espirituales aconsejaba de manera constante la devoción a la Madre Santísima y al rezo del Santo Rosario. “María sea la estrella que le ilumine la senda; le muestre el camino seguro para llegar al Padre del cielo; sea como el ancla a la que se debe sujetar cada vez más estrechamente en el tiempo de la prueba”. “¡Amen a la Virgen y háganla amar! ¡Reciten siempre el Rosario!”. ¿Te animas a rezar un santo Rosario hoy?

  1. Creyente en la intercesión del Ángel guardián

Padre Pío tenía una relación particular con su Ángel guardián, según sus anécdotas, este ángel era capaz de traducirle las cartas que muchas personas le enviaban. Además, él era creyente del poder de los Ángeles Custodios, de tal manera que él les decía a sus hijos espirituales: “Si me necesitas, mándame tu ángel custodio”. Pídele a Padre Pío que te ayude a amar más a tu Ángel Guardián que Dios ha puesto a tu lado, para que se cumpla la Escritura: He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. Pórtate bien en su presencia y escucha su voz; no le seas rebelde, que no perdonará vuestras transgresiones, pues en él está mi Nombre. Si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios. Mi ángel caminará delante de ti…”. ¿Qué te parece rezarle hoy a tu Ángel Guardián?

  1. Radical en su vida de fe

Padre Pío fue un sacerdote que vivía con radicalidad su seguimiento a Cristo. Él siempre aconsejaba amar a Jesús en los momentos de aridez, Él decía: “la verdadera y sustancial devoción consiste en servir a Dios sin experimentar ningún consuelo sensible. Esto significa servir y amar a Dios por su propio bien”. Es fácil decir que quieres ser discípulo del Maestro, pero esto implica renuncias, pruebas y persecuciones. Padre Pío no dudó en renunciar de raíz a toda tentación, denunció toda situación de pecado. Ser cristianos es de valientes y el Padre Pío puede ayudarnos a vivir la radicalidad del amor, en especial en los momentos de aridez. ¿Estás pasando un desierto? ¿Quieres renunciar de raíz al pecado? Pídele ayuda al Padre Pío para ser radical.

  1. Paciente en las pruebas

Como lo dijimos en un punto anterior, Padre Pío fue perseguido hasta por sus propios hermanos. Sin embargo, él decía: “Las tormentas que asolan a tu alrededor resultan ser para la gloria de Dios, tu propio mérito, y el bien de muchas almas”, “Un solo acto de amor a Dios en tiempos de aridez vale más que cien en momentos de ternura y consuelo”. Quizá hoy estás pasando un momento de prueba o tribulación que te quita la paciencia o te hace perder la esperanza, pero puedes pedirle al Padre Pío que interceda por ti para que aprendas la virtud de la paciencia.

  1. Humilde ante Dios y sus dones

Dios concedió muchos dones a Padre Pío a lo largo de su vida, como el discernimiento extraordinario que le permitió leer los corazones y las conciencias, o como el don de la bilocación… Sin embargo, el padre Pío solía referirse a sí mismo como “Solo quiero ser un fraile que reza”. Los cristianos muchas veces podemos alardear de que somos buenos en esto y aquello; por el contrario, Padre Pío siempre se vio a sí mismo como un pequeño en manos de su Padre Dios. ¡Cuánto podemos aprender de su humildad! Hoy puedes solicitar la intercesión del Padre Pío para que crezca en ti la virtud de la humildad.

  1. Intercesor por los demás

Durante su vida, Padre Pío escuchó a miles de personas que le confesaban sus pecados, vivía al máximo la santa misa y creó un hospital para los enfermos, llamado Casa para el Alivio del Sufrimiento”. Era tanto su deseo de ayudar a los enfermos, tanto así que exclamaba: “Hijos míos, en cada enfermo está Jesús que sufre, en cada pobre está Jesús que languidece. En cada enfermo pobre está dos veces Jesús”. De igual manera, ante tanta petición de sus hijos espirituales, él aseguraba que “cada sacrificio que tu alma hace, cada bien que hace es dirigido a Dios para la santificación de todos”. Animaba a los demás a ofrecer sus sacrificios por la santificación de los demás. ¿Qué tanto te entregas a los demás? ¿Eres consuelo para tu prójimo, así como el Padre Pío? Pídele su ayuda para ser testimonio del Amor de Dios al mundo.

  1. Fe absoluta en Jesús

El Padre Pío amaba tanto a Jesús que participó de su Pasión, a través de sus estigmas. Era tanto su amor y fe en Jesucristo que siempre aceptó con docilidad cada una de sus experiencias en su vida. Él, ante tanta persecución, decidió creer que Jesús estaba a su lado. Es por ello que decía: “Jesús está contigo, incluso cuando no sientes su presencia. Él nunca está tan cerca de ti como lo está durante tus batallas espirituales. Él siempre está ahí, cerca de ti, te anima a luchar tu batalla con valentía. Él está allí para protegerte de los golpes del enemigo, para que no puedas ser lastimado”. Esas palabras solo las puede decir un alma enamorada de su Señor. El Padre Pío no fue alguien exento de dolores, sufrimientos o incomprensiones… Él decidió seguir a Cristo hasta las últimas consecuencias. ¿Quieres ser discípulo de Jesús? Pídele a Padre Pío que interceda por tu fe para que seas un verdadero discípulo del Maestro.

 

¡Cuánto podemos aprender del Padre Pío!

San Pio de Pietrelcina, ruega por nosotros. 

 

Escrito por: Karla Estrada Navarro

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