“Yo declaro, yo decreto…”. ¿Es correcto ese tipo de oración? | Sacerdote explica.

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“Yo declaro, yo decreto…”. ¿Es correcto ese tipo de oración? | Sacerdote explica.

En ciertos círculos cristianos fuera de la Iglesia Católica, e incluso en algunos grupos cristianos católicos, parece estar de moda un tipo de “oración” en la que, con la finalidad de obtener beneficios sobre todo materiales o curación de enfermedades, las personas “declaran” o “decretan” ya sea prosperidad material, obtención de algún trabajo, curación, etc. para ellos mismos, para sus seres queridos o para otras personas que les piden orar por ellos. Conviene preguntarnos: ¿es correcto ese tipo de oración? ¿Se apega o no, a lo que Jesús nos enseña en el Evangelio?

Primero que todo, recordemos que Jesús sobresale en los Evangelios como un hombre de oración. Frecuentemente, los evangelistas nos lo presentan orando, y San Lucas resalta más que los demás, esta actitud del Maestro. Toda la vida de Jesús se enmarca en su experiencia de la oración. Jesús ora cuando va a tomar una decisión importante, como en la elección de los doce apóstoles (Lc. 6, 12-16); se retira frecuentemente a orar (Lc. 5, 16); aconseja a sus discípulos acerca de la necesidad de orar siempre y en todo momento (Lc. 18, 1). Jesús enseña a los suyos a orar (Lc. 11,1) y les invita a no imitar la actitud soberbia de los fariseos sino a dirigirse a Dios con humildad (Mt. 6,5-8).

Y es que la oración del Maestro no es soberbia ni pretenciosa: es ante todo humilde, y es un signo de reconocimiento de la grandeza de su Dios y Padre, que es también nuestro Dios y Padre (Jn. 20, 17). Es impactante observar cómo el Hijo de Dios, siendo Dios él también, acude a su Padre con esta humildad y reconoce que necesita estar en esa íntima comunión de vida y amor con su Padre.

Por otra parte, Jesús invita también a los suyos a la confianza: “pidan y recibirán” (Mt 7,7-8). Pero esta confianza no debe estar reñida con la actitud de humildad que Jesús recomienda a los suyos y que identifica su propia oración; pues por sobre todo está el someterse a la voluntad del Padre. En el momento de su máxima agonía el Señor repite incesantemente estas palabras: “Padre, si es posible aparta de mi este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya” (Mt 26, 39 y también en los versículos 42 y 44).

Entonces, si nos detenemos a comparar el estilo de oración de Jesús, que Él recomendó a los suyos, con la actitud de aquellos que siguiendo modas ajenas a nuestra fe “declaran” o “decretan” ya sea beneficios materiales o espirituales, prosperidad, curación, etc., nos damos cuenta que están muy alejados de lo que Jesús enseñó a los suyos con su mismo ejemplo de humildad y sometimiento a la voluntad de su Padre.

Ni Jesús ni la Iglesia nunca nos han enseñado a declarar y/o decretar. Es más, la Iglesia en sus oraciones litúrgicas se dirige al Señor en actitud de súplica, tal como lo observamos en las oraciones de la celebración de la Santa Misa, los Sacramentos y la Liturgia de las Horas.

Por otra parte, algunos también en sus oraciones utilizan las frases “yo ato” o “yo desato”, según ellos haciendo uso de la autoridad que el Señor otorgó a su Iglesia de “atar y desatar” (Mt. 16, 19). Esta autoridad la otorgó el Señor a Pedro, y la ejerce válidamente el Santo Padre, sucesor de Pedro, y el colegio de los Obispos, en comunión con el Santo Padre. Y los fieles en humildad y en la obediencia de la fe, nos sometemos a la autoridad de aquellos que nos presiden y apacientan, como el pastor a su rebaño.

Finalizamos entonces, afirmando que no es correcta la oración en la que se pretende declarar, decretar, atar o desatar. Es más, creo que ni siquiera puede llamarse oración. No confundamos la confianza a la que nos invita el Maestro con la pretensión o la soberbia de creernos todopoderosos.

Escrito por: Pbro. Edgardo Rodriguez

12 Comments

  1. Cliver dice:

    Liturgia?. Sacramento? Son palabras para confundir el mensaje de Dios

    • FJUS dice:

      El vocablo sacramento proviene del latín sacramentum, con el cual en las traducciones más tempranas del griego al latín se buscó traducir el griego mystērion (μυστήριον).
      Morfológicamente, sacramentum es una derivación del verbo sacrare (‘hacer santo’) … Este vocablo se usaba a la llegada del cristianismo a Roma para designar un juramento
      En cuanto a mystērion, refiere a lo que hoy en día llamamos con la palabra ‘misterio’ o con ‘místico’. El griego bíblico, hace referencia a “lo que, estando fuera de la comprensión natural, puede ser conocido solo por revelación divina”.

      El término liturgia proviene del latín liturgīa (liturguía), que a su vez proviene del griego λειτουργία (leitourguía)

      En el Nuevo Testamento, escrito en el dialecto griego llamado κοινέ (koiné), esta palabra se utiliza con cuatro significados fundamentales:
      obra civil (7 veces): cuidar a los pobres, colectas y otras actividades;
      culto del templo (5 veces): con un sentido ritual, similar al culto del templo de Jerusalén;
      ejercicio público de la religión (1 vez): por ejemplo, la predicación que se hacía en las sinagogas o en las plazas;
      culto espiritual comunitario (2 veces): por ejemplo, la asamblea litúrgica que se reúne para celebrar la fe en comunidad.

  2. María Alejandra Fernández dice:

    …gracias…bendiciones….

  3. Manuel Cao dice:

    Hola Edgardo, gracias por esa reflexión, me resultó muy interesante, me sirvió y aprendí. Pienso que es cierto que a la hora de hablar con Dios no es sano posicionarse a su altura o mas alto. Así mismo creo que puede llegar a confundirse el “decretar o declarar” en términos de iniciativa o de conclusión a la hora de orar. Con esto me refiero es que si rezamos solo para “informarle” a Dios lo que ya determinamos hacer individualmente no se puede dar una verdadera comunión de nuestra vocación y nuestra respuesta a ese llamado; sin embargo si nos dirigimos a Dios con humildad y sencillez y logramos entender su voluntad, llega un punto en el que, a mi entender, es de suma importancia para que se cumpla su designio en nosotros, que es en el que nosotros asumimos y nos comprometernos a dar lo mejor de nosotros para que se cumpla. Creo que en ese sentido si está bien utilizar esos términos, decretando y declarando, a partir de la oración sincera y profunda con Dios, que se va a trabajar con todas las fuerzas para llevar adelante tanto un gran proyecto de vida como alguna pequeña pero significativa misión que entendamos que Dios quiere para nosotros.
    Muchas gracias Padre, un saludo.

    • Yolanda Meléndez Moreno dice:

      Amén Jesús amado. Hermano Manuel buenas noches, me gustaría si te es posible leas la Biblia en Mateo. 6, 6-13 y con mucho gusto lo comentamos y si tenemos duda le preguntamos al padre Sam. Bendiciones en el Nombre de Jesús amoroso amén.

  4. Romina arlette dice:

    ¿Qué hay del ejemplo de Jesús con la higuera seca? Falta renovarse en el espíritu Santo.

    • FJUS dice:

      @Romina Arlette ese caso es un imperativo de juicio a la criatura, en ocasión de que no cumplió su función y la enseñanza que nos deja más bien es que Jesús es el Juez,, como en la parábola donde se muestra sembrador misericordioso y dice “dejémosla para ver si al siguiente año da frutos,” probablemente es la misma que motiva la enseñanza a manera de parábola… pero nos dice también “no juzgues y no serás juzgados” y en cuanto renovarse en el Espíritu, la Escritura también nos enseña al respecto que se trata de renovar la mente y ser humildes de corazón.

  5. Pablo dice:

    San Agustín decía: “Trabaja como si de ti dependiera y reza como si de Dios dependiera”. El hecho de “declarar” no me pone a la par de Dios. Solo me aclara el propósito que quiero seguir. ¿Desde cuando desear algo o ponerse un camino firme a seguir es “ir en contra de Dios”? Nosotros no tenemos la certeza exacta de como hablaba Jesús, ni mucho menos como hacer una “adaptación” de como se hablaba antes a como se habla hoy. Me suena más de otro nivel que usted, Padre, me corte mi parte co-creadora de mi propia vida, mi libre albedrío, al no declarar porque “estaría al nivel de Dios”.

    Ejemplo: “Dios mío, con tu ayuda, yo declaro realizar mi mayor esfuerzo para lograr lo que necesito para tal fin…” (aquí digo, Tu y yo haremos las cosas, y el triunfo será Tuyo y mío).

    La palabra es poderosa, y declaraciones hay a cada rato (que se dan con la ayuda de Dios). No renunciemos a nuestro poder co-creador de nuestra propia realidad. Yo no creo que Dios “todo” lo haga, sino, generamos personas que solo esperan y no se proponen nada, solo esperar. Bendiciones a todos.

    • Enrique dice:

      @Pablo, no veo a tu comentario respuestas al respecto y no se qué pensar sobre eso: O tienes toda la razón, o has dejado a todos pensando y sin palabras. Me inclino por la segunda. Soy Católico y me entristece ver a tantos hermanos que creen que Dios es poderoso, pero “No CREEN” realmente en su corazón que Dios responde a sus oraciones, y tristemente hay que empezar por nuestros pastores. Son excelentes tus palabras: “Yo no creo que Dios “todo” lo haga, sino, generamos personas que solo esperan y no se proponen nada, solo esperar”. Y nos ha hecho mucho daño a la Fe (limpia y de corazón) esas palabras que escucho en muchos “…Si Dios quiere…”, malinterpretando la carta de Santiago. Dios ya lo ha hecho todo por nosotros, nació, se hizo hombre, nos enseñó “lo que debemos hacer” y cómo hacerlo, murió y resucitó por nosotros… además, su sacrificio perpetuo lo tenemos en la eucaristía… qué más va a hacer el Dios Trino por nosotros?
      Pido a Dios por nuestros sacerdotes y espero que muchos sacerdotes se pregunten así mismos: Cuantos leprosos por mi oración a Dios he sanado?, cuantos de cáncer?, cuantos muertos se han resucitado?… en fin… pues no se ve hoy en día (o muy poco) lo que hicieron los apóstoles… es más… si miramos a los 72 (Lc 10) que no eran los 12, sino discípulos (como uno de nosotros los laicos), ellos comentaban: “¡Señor, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre!”… creo que estas palabras de los 72, no llevan prepotencia, sino alegría de ver y experimentar en persona a Dios vivo y actuante en sus vidas… finalmente creo que nuestra Fe no va por muy buen camino, y no es la verdadera Fe que debió enseñar nuestro Señor: ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros?

  6. Kareen dice:

    Pero por ejemplo la novena de la sangre de cristo usa tambien palabras de ato y desato, o sea que esa novena no es correcta??

  7. DANIEL PEREZ dice:

    ESTIMADO PADRE, ESTO ES SIMPLEMENTE PROGRAMACION NEUROLINGUISTICA, ES UNA CIENCIA, NO VEO EN QUE SE CONTRAPONE CON LA PALABRA DE DIOS, SI UNO DECRETA “HOY VOY A LLEGAR TEMPRANO AL TRABAJO”, PARA QUE SUCEDAN LAS COSAS UNO TIENE QUE INTENCIONARSE.
    NO CONSIDERO QUE EL INTENCIONARSE A LOGRAR METAS, VAYA ENCONTRA DE LA PALABRA, SI BIEN EL TENER FE, SERIA LO MISMO SI DIGO “TENGO FE QUE VOY A LLEGAR TEMPRANO AL TRABAJO”.

  8. María Elizabeth dice:

    Hola Padre Sam!! Muy buena tu disertación con respecto a la oración humilde y confiada en el Señor. Es Él quien hace la obra y derrama sus misericordias sobre sus fieles de acuerdo a su voluntad. Sin embargo Jesucristo también nos dijo la parábola de la viuda que insistentemente se presentó ante el juez malvado para que le hiciera justicia hasta que éste accedió a sus súplicas. y dijo: LUCAS 18, 7 ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?.
    Cuando uno ora con fe y clamando al Señor, espera una respuesta a su plegaria; sino ¿para que orar? Comprendo perfectamente su punto, decretar o declarar para usted es sinónimo de exigirle a Dios algo que queremos. Yo personalmente proclamo bendición sobre mis hijos, esposo, hogar, trabajo, en fin y lo hago confiando en Dios, y pongo mis luchas y esfuerzos en manos de Dios, confiando en que Él hará que mis sueños o anhelos se hagan realidad si son SU voluntad y si son para mi bien, de mi familia y de su Iglesia. Yo utilizo el término “Proclamo” con fe en el Señor Jesucristo que si es su voluntad se realicen los anhelos de mi corazón. Nunca lo he hecho con la intención que usted expone y humildemente le ruego que me corrija si estoy en un error. Dios le bendiga y derrame su Espíritu Santo sobre usted y sobre nuestra Santa Madre Iglesia.

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