“El enfermero del 3”. Hermoso testimonio de un “ángel” que no te puedes perder.

El peligro de la cercanía | Lunes 04 septiembre, reflexión evangelio
4 septiembre, 2017
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“El enfermero del 3”. Hermoso testimonio de un “ángel” que no te puedes perder.

Nadie está preparado para recibir noticias del tipo de esas que escuchamos que le pasa a otros, pero nunca a ti. Pero llega el momento en que experimentas la tribulación, y en la que la acción de Dios se hace más clara que nunca, y yo, la he visto claramente estos últimos días. He acá mi testimonio.

Mi hermano fue herido de bala por un borracho, sin razón alguna. Recibió dos disparos: uno que le atravesó el brazo, y otro, en el abdomen, los cuales, gracias a Dios, no provocaron daños irremediables. Fue trasladado al hospital y atendido rápidamente, y en unas horas estaba en la sala de recuperación, adolorido, pero sano y salvo.

Todos sabemos que la estadía en la cama de un hospital no es algo agradable; sin embargo Dios manda ángeles, de eso estamos seguros, y mi hermano recibió uno. Al mismo tiempo que él, ingresó un señor que sufrió una lesión al caer de un caballo y debían operarle un hueso del rostro, así que terminó siendo el compañero de cuarto de mi hermano… ¡y qué compañero!

Este señor, mientras esperaba ser sometido a su operación, asistió a mi hermano en todo lo que podía: desde vigilar sus fiebres y mojar sus labios con algodón humedecido para calmar la sed, ¡hasta limpiarlo y bañarlo! Tan grande su vocación de servicio, que rápidamente se le conoció en el hospital, como “el enfermero del 3” (el número de habitación en que se encontraban). Él se ponía alerta cuando “el paciente” recibía la visita médica, y nos informaba de cualquier novedad que se presentaba durante nuestra ausencia. Algo realmente digno de admirar e imitar.

Cinco días después del incidente, mi hermano abandonó el hospital, y a todo esto, “el enfermero del 3” aún no había sido operado, y terminó quedándose solo en la habitación. Nosotros, como familia, siempre pendientes de aquel ángel, lo llamábamos con frecuencia para saber de su estado de salud, y si al fin había llegado la tan esperada cirugía que diariamente era pospuesta sin razón.

Dos días después de la salida de mi hermano del hospital, recibimos la grata noticia de que “el enfermero del 3” no necesitaría la operación, y que gracias a Dios, ese mismo día, abandonaría el hospital, algo que nos llenó de mucha alegría.

Después de analizar lo ocurrido, mi familia y yo quedamos totalmente convencidos de que Dios siempre envía ángeles para ayudar a quien lo necesita; y en esta ocasión, tuvimos la ayuda de uno. “El enfermero del 3”, un ángel enviado por Dios, llegó al hospital para cuidar de mi hermano, lo que fue un respiro maravilloso en ese momento de tribulación. Damos gracias a Dios, porque estuvo grande con nosotros, y estamos alegres. Salmo 126

¿Y tú conoces un ángel?

 

Escrito por: Adela Flores

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